Cómo separar la plata personal de la del negocio (y por qué importa)
“La plata del negocio es mi plata”
Es probablemente la frase más peligrosa que puede decir el dueño de una PyME. Y también la más común.
Cuando todo va al mismo bolsillo, cuando la cuenta del negocio es la misma que la personal, cuando el pago de un proveedor sale de la misma tarjeta con la que compras en el supermercado, pasa algo muy grave: nunca sabes si tu negocio es rentable o si lo estás subsidiando con tus propios ahorros.
Puedes tener un mes de ventas récord y terminar sin plata. Puedes creer que tu negocio “se paga solo” cuando en realidad tú estás poniendo la diferencia. Y lo peor: puedes estar tomando decisiones de inversión, de precios o de contratación basándote en números que no reflejan la realidad.
Si alguna vez te has preguntado cómo saber si tu negocio es realmente rentable, la respuesta empieza aquí: separando tu plata de la del negocio. Y para eso, el primer paso es organizar tus gastos.
Las 3 señales de que tienes todo mezclado
Antes de seguir, revisa si alguna de estas situaciones te suena familiar:
| Señal | Lo que significa |
|---|---|
| No sabes cuánto ganas TÚ vs cuánto gana EL NEGOCIO | No tienes un sueldo definido como dueño. Tu “ingreso” es lo que queda en la cuenta, que mezcla todo. |
| Pagas cosas personales con plata del negocio “porque es más fácil” | El almuerzo, la bencina, una compra online. “Total, es mi plata”. Pero tu contabilidad dice otra cosa. |
| A fin de mes la cuenta está vacía y no sabes dónde se fue la plata | Vendiste bien, pagaste proveedores, pero no queda nada. Y no puedes explicar por qué. |
Si marcaste una, tienes un problema. Si marcaste las tres, estás volando a ciegas. Pero tiene solución, y no es complicada.
Paso 1: Dos cuentas, punto
Es el cambio más simple y el más poderoso. Abre una cuenta separada para tu negocio. No necesitas una cuenta empresarial sofisticada: una cuenta vista, una cuenta RUT, lo que sea. Lo importante es que sea exclusiva para el negocio.
Las reglas son tres y no tienen excepciones:
- TODOS los ingresos del negocio van a la cuenta del negocio. Cada venta, cada pago de cliente, cada transferencia. Todo.
- TODOS los gastos del negocio salen de la cuenta del negocio. Proveedores, arriendo del local, servicios, insumos. Todo.
- La plata personal no toca esa cuenta. Ni para “guardarla un ratito”, ni para “completar” un pago personal.
Si mañana necesitas pagar algo personal y la única plata disponible está en la cuenta del negocio, eso no significa que debas usarla. Significa que necesitas definir tu sueldo (Paso 2).
Separar las cuentas no es burocracia. Es la única forma de saber cuánto entra y cuánto sale del negocio de verdad. Mientras todo esté en la misma cuenta, tus números son ficción.
Paso 2: Define tu sueldo como dueño
Este es el paso que más cuesta, porque implica aceptar algo incómodo: tú no eres el negocio. El negocio te paga a ti, igual que le pagaría a cualquier empleado.
Define un monto fijo mensual que el negocio te transfiere como sueldo. Ese monto sale de la cuenta del negocio y entra a tu cuenta personal. Eso es lo que ganas. El resto se queda en el negocio para operar y crecer.
Veamos un ejemplo concreto:
| Concepto | Monto mensual |
|---|---|
| Ventas totales | $3.000.000 |
| Costos (mercadería, insumos) | $1.800.000 |
| Gastos fijos (arriendo, servicios, otros) | $600.000 |
| Tu sueldo | $400.000 |
| Reinversión / colchón | $200.000 |
En este ejemplo, el negocio factura $3.000.000, pero tu ingreso personal es $400.000. No $3.000.000, no “lo que quede”, no “depende del mes”. $400.000 fijos.
¿Qué pasa con los $200.000 restantes? Se quedan en la cuenta del negocio. Son tu colchón para meses malos, tu fondo para invertir en stock, tu respaldo para imprevistos. Si un mes vendes más, ese excedente hace crecer el colchón. Si un mes vendes menos, el colchón te cubre.
Definir tu sueldo es lo que te permite responder la pregunta más importante: “¿Mi negocio puede pagarme Y seguir operando?”. Si la respuesta es no, necesitas ajustar costos o subir precios, no sacar más plata de la caja.
Paso 3: Deja de usar la tarjeta del negocio para cosas personales
Cada vez que pasas la tarjeta del negocio para algo personal, estás contaminando tus números. Y no es solo un tema de orden: es un tema tributario.
El SII considera que los gastos registrados en tu cuenta del negocio son gastos del negocio. Si tienes una factura de un supermercado por $80.000 en tu contabilidad, eso debería ser mercadería para tu local, no las compras de tu casa. Si tienes un cargo de una tienda de ropa, eso no tiene explicación como gasto empresarial.
Lo que está en juego:
- Crédito fiscal inflado: Si usas facturas de compras personales para rebajar IVA, estás declarando crédito fiscal que no corresponde. Eso es una infracción.
- Gastos no relacionados con tu giro: El SII puede rechazar gastos que no tengan relación con tu actividad económica. Si vendes repuestos y tienes gastos en una peluquería, hay un problema.
- Inconsistencias en tu declaración mensual: Cuando declaras tu F29, los números deberían reflejar la operación real de tu negocio. Los gastos personales distorsionan todo.
La solución es simple: la tarjeta del negocio se queda en el negocio. Para tus gastos personales, usas tu plata personal (tu sueldo del Paso 2).
Paso 4: Registra todo desde el día uno
No esperes al final del mes para “cuadrar”. Para ese entonces, ya olvidaste la mitad de los movimientos, perdiste boletas y los números no van a calzar.
Cada ingreso y cada gasto se registra en el momento en que ocurre:
- Vendiste algo: registra el ingreso.
- Pagaste un proveedor: registra el egreso.
- Compraste insumos en efectivo: registra el gasto inmediatamente, antes de que se te olvide.
- Te pagaste tu sueldo: registra la transferencia.
No importa si el monto es chico. Los gastos de $5.000 y $10.000 que “no vale la pena anotar” se acumulan y al final del mes pueden sumar $200.000 o más sin explicación. Ese descuadre es exactamente lo que te hace pensar que “la plata se evapora”.
El efectivo es el principal enemigo del registro. Si tu negocio maneja mucho efectivo, anota cada movimiento de caja en el momento. No mañana, no “cuando tenga tiempo”. Ahora.
Si quieres profundizar en cómo armar un sistema de registro de gastos completo, revisa nuestra guía para organizar los gastos de tu PyME. Es el complemento perfecto de lo que estamos viendo acá.
Qué pasa cuando NO separas: las consecuencias con el SII
Mezclar plata personal con la del negocio no es solo un problema de desorden. Tiene consecuencias tributarias concretas que pueden costarte caro.
Gastos personales declarados como gastos de empresa
Si tus gastos personales están en la misma cuenta y los incluyes (intencionalmente o por error) en tu contabilidad, el SII puede considerarlo como una subdeclaración de impuestos. Estás reduciendo tu base imponible con gastos que no corresponden.
Pérdida de crédito fiscal
El IVA de las compras personales no es crédito fiscal. Si lo declaras como tal en tu F29, estás cometiendo una infracción que el SII detecta con facilidad, especialmente cuando los montos no son consistentes con tu giro.
Fiscalización y multas
Cuando el SII detecta inconsistencias entre tus declaraciones y tus movimientos bancarios, puede iniciar una fiscalización. Y si tus cuentas están mezcladas, explicar cada movimiento se convierte en un infierno. Las multas van desde 1 UTM por infracciones menores hasta porcentajes significativos del impuesto involucrado.
Incapacidad de demostrar la realidad de tu negocio
Más allá del SII, si algún día necesitas pedir un crédito, postular a un fondo CORFO o mostrar tus números a un socio potencial, tener las finanzas mezcladas te deja sin credibilidad. Nadie confía en números que no distinguen entre lo personal y lo empresarial.
La buena noticia: separar no es difícil. Los cuatro pasos que vimos arriba se implementan en una semana. Y una vez que están funcionando, mantenerlos es casi automático.
Tus números claros con CERTAIN
CERTAIN registra cada ingreso y egreso de tu negocio de forma separada, categorizada y respaldada. Así sabes exactamente cuánto gana el negocio, cuánto te pagas y cuánto puedes reinvertir.
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